domingo, 20 de febrero de 2011

Sufrimiento de líder

@11paresdebotas

Sucede a menudo que los goles no llegan como consecuencia del juego, de su desarrollo, del dominio de un equipo, del talento de los jugadores. El componente que este deporte tiene de azar, el hecho de ser el único deporte que se juega con balón teniendo que golpearlo y correr con las mismas extremidades, lo que lo complica todo más, hace que sucedan cosas inesperadas. Como todo eso es difícil de explicar de forma racional, lo llamamos suerte o racha. Pues bien el Barça está en una mala racha, la peor de la temporada, y aún siendo superior en el juego, aún creando muchas ocasiones más que el rival, el gol se le resiste, y el equipo rival lo encuentra con facilidad.

Un error de Abidal en un pase, llevó a Busquets a cometer penalty y un partido que parecía sería sencillo tras el tempranero gol de Villa, se convirtió en un dolor de muelas. Que pudo ser una cuesta del Angliru si a renglón seguido Piqué no hubiera hecho falta tras perder un balón que no estamos acostumbrados a verle perder.

Caparrós sacó un equipo aguerrido, un 4-5-1 que pretendía repetir la historia de la ida de Copa y el 0-0 para el Athletic. Enseguida pareció que el plan debía cambiar. Fue una jugada mil veces vista en el Camp Nou, balón de Xavi a la espalda izquierda de la defensa rival para la incorporación de Alves y dejada para el delantero que se incorpora por el centro. Esta vez fue Villa. En su mejor momento de la temporada, más fresco, con más calma, tomando mejores decisiones, el Guaje la embocó con la izquierda.

Parecía que el partido sería plácido pero no hubo tal cosa. Guardiola sorprendió de inicio colocando a Busquets de central, cuanto mal le está haciendo la baja de Puyol al Barça, y metiendo en el equipo a Mascherano. Con el balón en posición sin embargo, Busi jugaba más por izquierda que Abidal y Alves tenía toda la banda derecha para él. Alves se basta y se sobra. Pero al entrar Pedro de extremo, Villa de delantero y Messi de enganche, el centro era intrasitable justo donde más jugadores colocaba Caparrós. Un embotellamiento que el Barça casi nunca supo sortear.

Para Villa y para Alves el cambio de sistema fue benéfico pero no lo fue para el equipo. Villa, acostumbrado a vivir al borde del fuera de juego, dispondría de otra ocasión más en primer tiempo, que mandaría al larguero con la zurda en una excelente vaselina, y otra más en el 2º, que Iraizoz salvaría milagrosamente. Alves viviría casi como extremo, siendo el jugador más decisivo del partido con sus 2 asistencias (10 ya en la Liga) fruto de su sociedad con Xavi, el delineante del equipo, sembrado en sus aperturas a banda.

Pero el Athletic fue un hueso duro de roer, atacaba la espalda de Alves con un buen Gabilondo y buscaba a Llorente para que aguantara el balón y permitiera llegar a su equipo. Una maniobra excelente ante Piqué creó la 1º ocasión, que Iturraspe cabeceó fuera. Y poco después de cabeza, tras un extraordinario servicio de Gabilondo, obligó a Pinto, sustituto del lesionado Valdés, a hacer la parada de la noche.

De Messi no había noticias en esa primera parte, encajonado entre tantos futbolistas, sin espacio y melancólico, como penando sus errores del Emirates. Tampoco de Pedro al que se le ve más impreciso, con menos chispa, resbala, tropieza, dispara sbre los rivales.

Las jugadas acababan por el centro entre imprecisiones y el runrún del Camp Nou empezaba a aflorar en el comienzo del 2º tiempo, recordaba al partido frente al Atleti. Y en esas llegó el error de Abidal y el penalty de Busquets, que aprovechó Iraola. Los nervios llegaron al Barça. Y Piqué se contagió y Toquero pudo aprovecharlo.

Guardiola reconstruyó la alineación metiendo a Maxwell por Mascherano, lo que devolvió a Busi al centro, haciendo el equipo más reconocible y más simétrico. Y allí llegó don Andrés, su segunda parte fue para enmarcar, su recital de gestos técnicos, cambios de ritmo y de dirección, giros sobre el rival, conducciones y pases interiores pareció un clinic o un anuncio de Nike, un recuerdo de la final del Mundial. Iniesta se echó al equipo a la espalda, revelándose a un empate que recortaría la diferencia con el Madrid a 3 puntos. Pero todo ese arsenal ofensivo del de Fuentealbilla, no se concretó en gol.

Si lo haría Messi. El argentino se quitó la melancolía tras el gol bilbaino y empezó a coserse el balón a la bota e iniciar sus slaloms al borde del área. Ramírez Domínguez le birló un penalty tras una jugada espectacular en la que se había ido de cinco rivales, luego en otra parecida sería Iraizoz quién le detendría.

Quedaban 15 minutos y Caparrós no se conformaba con el empate, sacó a Gabilondo para dar entrada a Muniaín. Si la prensa lleva una semana hablando del cambio de Keita por Villa en Champions, el de Caparrós no fue menos crucial. Cinco minutos después de hacerlo, la conexión Xavi-Alves fabricó el 25º gol de Messi, que cerró con la derecha, en el primer palo, una jugada magistral del ala derecha blaugrana. Muniaín lo vio de cerca, incapaz de parar a Alves.

Y allí sí, Guardiola quiso demostrar que el cambio de Londres no fue decisivo y volvió a meter a Keita por Villa. Pero el Barça siguió atacando y buscando el 3º y acabó en el área del Athletic.

Gran partido, de esos que parecen valer una Liga y el Barça vuelve a la senda de los triunfos. Son ya 100 partidos de Guardiola en Liga con sólo 7 derrotas. El Madrid sigue a 5 puntos. Sufrió el Barça y lo celebró el Camp Nou. Sufrimiento de líder.

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